martes, 1 de septiembre de 2020

Enseñanza por ámbitos en tiempos de coronavirus


El curso 2020/2021, si es que se inicia finalmente el 7 de septiembre -como parece que será-, se organizará por ámbitos en 1er curso de la ESO. La enseñanza por ámbitos (lingüístico-social o sociolingüístico y científico-matemático o científico-tecnológico, según los centros) tiene detractores y defensores entre el profesorado. Pero, independientemente de que nos guste o no, como docentes, cabe preguntarse, ¿es este curso, atípico y marcado por las restricciones de la pandemia, el mejor momento para llevar a cabo este tipo de enseñanza?

Durante el curso escolar que acabamos de cerrar, casi todos los procedimientos se han adaptado (como los exámenes de la EBAU) o se han aplazado, por razones de prudencia: las convocatorias de oposiciones, las pruebas de idiomas... Sin embargo, por alguna razón que se me escapa, la enseñanza por ámbitos ha seguido adelante sí o sí.

De nuevo, como reflexionaba en el artículo anterior, sobre la coordinación docente, este año, por razones obvias, todo se ha retrasado, sin posibilidad de coordinarse para concretar esta enseñanza por ámbitos ni el resto de niveles. Y se ha retrasado hasta el punto de que la resolución de las Comisiones de Servicio no se publicó hasta el 5 de agosto, y las adjudicaciones de inicio de curso para el personal interino tampoco se realizaron hasta el día 7. Por tanto, en periodo vacacional, con los centros cerrados y sin posibilidad de preparar nada porque, además, los horarios no se conocen hasta primeros de septiembre. En la mayoría de casos, los departamentos (sus jefes/as) se ven obligados a confeccionar los horarios sin saber quién ocupará esas plazas que, hasta septiembre, esperarán al docente que las asuma.

Al margen de la imposibilidad real de coordinación, más allá de esta semana en la que estamos, un exiguo plazo, sin duda, pues el lunes ya recibimos al alumnado, las circunstancias en las que, previsiblemente, se desarrollará este curso (o parte de él), parecen en contra de la propuesta metodológica basada en ámbitos, muy ligada al trabajo por proyectos, ABP, a la autonomía del alumno, a las tareas colaborativas y cooperativas... Si tenemos en cuenta que la primera premisa es, junto a la higiene constante, la distancia social ¿cómo se trabaja por proyectos a metro y medio de distancia de tu compañero?

El segundo punto es la probable vuelta a casa parcial o total, intermitente o permanente, debido a algún brote o repunte de casos. El curso pasado quedó patente que el sistema público no está preparado para la docencia a distancia en secundaria, no solo por la brecha digital y la falta de recursos de algunas familias, también por la precariedad de las infraestructuras virtuales (muchas plataformas fallan, se colapsan cuando el volumen de alumnado y profesorado se conectan a la vez, etc.).

En definitiva, la enseñanza por ámbitos se impone ‘porque sí’, sin que los centros -saturados preparando esta ‘falsa normalidad’, cumpliendo protocolos y bailando al son de las novedades que cada día se les ocurren a los de arriba- no han tenido tiempo para preparar y adaptar bien el sistema (programaciones, formación del profesorado) a un tipo de enseñanza nueva para muchos.

Quizá hubiera sido más razonable que cada centro creara una comisión de trabajo o un grupo de coordinación de ámbitos, y se establecieran de verdad los objetivos, los contenidos, los criterios de evaluación, para dar un marco de trabajo sólido, para que sea quien sea el profesor/a al que le toque impartir el ámbito, el equipo docente tenga claro qué hay que hacer y cómo. Un curso académico, al menos, para que el profesorado interesado en impartir ámbitos se forme, se organice, prepare materiales… (yo misma he hecho un curso, de forma precipitada, en julio, in extremis, porque sabía que me iba a tocar 1º de ESO, pero no es suficiente, y no soy la única que impartirá ámbito, lo lógico sería que todos los profesores implicados trabajáramos juntos, es decir, nos coordináramos. Otra vez, la necesidad de coordinación).

En conclusión, trabajaremos con lo que tenemos, nos coordinaremos cuando nos dejen, el modelo ya está implantado, ya se trabaja por ámbitos en otros niveles (PMAR, FPB…) y ahora le llega el turno al primer curso de ESO. Sobre la conveniencia o no, a priori, de este tipo de enseñanza trataré en otro artículo. Por ahora, solo nos queda ver cómo sale el experimento.

Marta Montañez (14-08-20 / 01-09-20)

1 comentario:

  1. Muy buena reflexión. En estos momentos tan peculiares para el mundo entero, la importancia de una buena estrategia comunicacional, organizada, así como también la formación del profesorado para asumir este nuevo desafío son vitales. Pienso que esto trasciende la esfera del quehacer de cada profesor, ya de por sí una función compleja; esto repercutirá sobre todo en los estudiantes. Por eso, espero que consigan coordinarse bien dentro de las limitaciones temporales y, en alginos casos, tecnológicas.

    Veremos en Argentina qué pasa. Porque acá la tecnología ha servido para paliar esta dura situación...de una forma reduccionista.

    Seguimos con la cuarentena, en principio, hasta el 20 de septiembre. Después se verá.

    ¡Un abrazo grande!

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