viernes, 29 de julio de 2016

¡Seleccionada!


Hoy termina oficialmente el curso académico 2015-2016. Este es el año en que he conseguido por fin una plaza como funcionaria, en el cuerpo de profesores de enseñanza secundaria.

No lo digo con orgullo, dejo el orgullo a los padres, a la familia, a ellos les corresponde y a ellos va dedicado, como hice con la tesis: papá, mamá, ¡va por vosotros!

Porque hoy es un día de recuerdos, buenos y malos. Siempre hay que recordar, siempre hay que volver atrás y saber de dónde viene uno. Los logros adquieren el valor del camino recorrido. Y tengo que remontarme casi a la época del instituto, cuando escoges ciencias o letras y decides que quieres estudiar aquello que te gusta, no lo que marca el mundo empresarial, sino aquello a lo que te gustaría dedicarte el resto de tu vida.

Te toca elegir optativas y ya encauzas tu itinerario académico: siempre he querido ser profesora. No elegí Filología ni para hacerme rica, ni para apalancarme como funcionaria, sino por sincera y honesta vocación. Entonces me otorgaron Premio Extraordinario de Bachillerato y eso cubría económicamente el primer año de matrícula en la universidad. Podría haber estudiado cualquier disciplina, en aquel momento tenía nota suficiente para acceder a cualquier titulación, pero elegí la que creía que me haría feliz. Y otra vez tengo que acordarme de mis padres, porque siempre me apoyaron y me dejaron acertar o equivocarme, creo que acerté, y conté siempre con su apoyo.

En efecto, desde el primer día de clase, supe que acerté, sobre todo en las materias de lengua. Recuerdo la primera clase de una asignatura que no sabía muy bien de qué iba a tratar cuando la elegí, llamada ‘Español coloquial’, y me fascinó. Aún no sabía la importancia que tendría después en mi trayectoria investigadora. Siguieron los buenos resultados, las buenas notas tenían premio, se traducían en dinero: por cada asignatura con matrícula de honor te descontaban parte de los gastos del curso siguiente, y saqué en total 22 matrículas de honor de 41 materias cursadas, más de mitad. Ahora lo digo, nunca he presumido de mis resultados, sirvan solo para mostrar que cuando estudias lo que de verdad te gusta, los resultados son buenos porque te motivas, y el esfuerzo tiene su recompensa.

Terminada la carrera, con un 9,3 de media y una mención especial en los Premios Nacionales, en los que quedé entre las 10 mejores de España de mi promoción, todos me recomendaron que siguiera, que las puertas de la investigación estaban abiertas para mí con ese expediente. Entonces llegaron las becas, del CSIC (nacional), la V Segles de la Universitat de València y la FPU del Ministerio. Es la etapa más enriquecedora que he vivido. Empecé el Doctorado a expensas de que me concedieran la beca, pero otra vez mis padres se adelantaron: ‘si no te dan beca, te lo pagamos nosotros, que esto es importante’. Se me saltan las lágrimas…

Respiro. Antes de terminar los 4 años de beca, en los que mi currículum aumentó en cantidad y en calidad, me presenté a oposiciones a ver qué era aquello. Y a esto quería llegar. Hoy me acuerdo de todos mis compañeros opositores, todos y cada uno de ellos. Este es un camino muy duro, poca gente lo sabe. He aprobado 4 oposiciones con más de 7, y por falta de puntos al principio o por falta de plazas en otras ocasiones, hasta este año no he obtenido plaza. Quienes desconocen cómo funcionan aquí las oposiciones de secundaria pensarán que aprobar una oposición es sacar un 5. Error. Eso solo te sirve para entrar en bolsa y empezar a trabajar y a hacer puntos.

El sistema es muy injusto, los criterios nunca son transparentes ni objetivos, el esfuerzo no siempre obtiene recompensa. Una oposición es una carrera de fondo, está planteada como una competición, que convierte a tus compañeros en tus contrincantes o en tus jueces si les toca estar en un tribunal. La selección de profesores es un embudo donde cada uno aplica su estrategia pero, sobre todo, tiene que tener fuerza mental. La presión es brutal. Estar todo un año preparándote a la espera de que te salga ‘la bolita’; cambiar tu programación prácticamente cada curso porque cambia la ley o porque cambia el gobierno local o central. Yo misma he cambiado mi programación hasta 4 veces (una por cada oposición). Y al final, por encima de todo tu esfuerzo y dejar de lado tu vida porque ‘tienes que estudiar’, dependes de un tribunal, de criterios subjetivos, de que les gustes, de la hora en que te toque exponer (las jornadas son extenuantes), de quién lea delante de ti o de cuántos hayan elegido el mismo tema…

Son tantos factores (hablaré de todo ello en otra ocasión), pero sobre todo, la suerte y el azar deciden cuándo es tu año. Este ha sido el mío. Ojalá que mis amigos y compañeros (nunca los he considerado enemigos ni contrincantes) obtengan pronto esa plaza, que muchos se lo merecen ya desde hace años. Todo llega. Mucha suerte a todos.

Marta Pilar


5 comentarios:

  1. ¡Enhorabuena, Marta!
    También ha sido mi año y no sé si lo he asimilado ya. Desde luego jamás imaginé, cuando empecé en esto, hace también cuatro oposiciones (que no años), que mi año sería el mismo que el de compañeros como tú u otras "filolobestias" del tribunal de las emes.

    Como bien dices, todo llega, y la nuestra es una hornada de interinos que lo ha pasado muy mal con los recortes. Supongo que no seré el único que ya se veía fuera de la profesión en cierto momento de 2013, y por eso este logro tiene un sabor especialmente dulce para nosotros.
    Ya no volveremos a sufrir lo que se sufre en esos pasillos asfixiantes de otro mes de julio, pero espero que el destino reúna alguna vez nuestros caminos en el mismo departamento de algún instituto.
    Molaría mucho. ¡Un abrazo! ;-)

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    1. Mil gracias, Ismael. Sería un placer trabajar en el mismo departamento. Ánimo compi!

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  2. ¡Enhorabuena Marta!

    Desde que te conozco sé que estás hecha para esto, es natural en ti, en tu manera de ser y de ayudar a los demás. Te deseo todo lo mejor, que estés feliz profesionalmente y a nivel personal. Eres una luchadora, tienes esa fuerza en ti que hace que puedes con todo.
    Un beso muy grande.
    Pauline

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    1. Mil gracias, qué cosas bonitas me dices. Te deseo mucha suerte en tu profesión, que también eres muy trabajadora y constante, professeur!

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  3. Queridos Ismael y Pauline, acabo de ver estos comentarios tan antiguos, no los había visto hasta ahora, os pido disculpas por la tardanza en responder. Mil gracias por vuestras palabras. Un beso a los dos.

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